Creo en un solo Dios, Padre Todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,
y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre
y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado,
y resucitó al tercer día, según las Escrituras,
y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre;
y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo-en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Confieso que hay un solo Bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos
y la vida del mundo futuro. Amén.
Padre nuestro, que estás en el cielo,
santificado sea tu nombre;
venga a nosotros tu Reino;
hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;
perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden;
No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Tuyo es el Reino, el Poder y la Gloria por siempre.
Amén.
Dulce Jesús, te amo con toda el alma y el corazón. Ayúdame a servir a mi familia y a todos los demás que vea en el día de hoy.
En esta oración se intenta reflejar lo que aparece en las Sagradas Escrituras con respecto al mandamiento más importante de Jesús. Puede verse en Mateo 22:34-40.
Oh, Señor, sé que siempre estás conmigo; ayúdame a obedecer tus mandamientos y condúceme a compartir mi fe con los demás para que ellos te conozcan y te amen.
Señor Jesucristo, Hijo de Dios: apiádate de mí, que soy pecador.
A continuación aparecen los milagros sobre los que se medita al rezar las oraciones del Rosario Ecuménico de los Milagros. Cada uno de ellos corresponde a distintos días o a distintos momentos del año:
A. Curaciones milagrosas (para los lunes, jueves y domingos desde el primer domingo de Adviento hasta el domingo anterior al Miércoles de Ceniza)
B. Hechos milagrosos (para los martes, viernes y domingos entre el Miércoles de Ceniza y el Domingo de Ramos)
C. Apariciones milagrosas (para los miércoles, sábados y domingos desde la Pascua de Resurrección hasta el primer domingo de Adviento)